Muchas personas con las que he platicado sobre el tema del aborto sostienen que la mujer debe tener derecho a realizar su plan de vida, el cual se ve estropeado con la llegada de un hijo no deseado, sin embargo, encuestas realizadas a las mujeres que llegaban a los hospitales por complicaciones en abortos inducidos señalaron que el 60% de las ellas son analfabetas o no tienen la primaria, 28% término la primaria y solo el 3% son profesionistas. ¿Cuál plan de vida podrían tener?
Si esas mujeres son analfabetas, o si tienen solo la educación primaria, significa:
• que son pobres,
• que si no tuvieron educación básica tampoco tuvieron educación sexual,
• que viven en un entorno aún más machista del que la mayoría de nosotras conocemos,
• que sufren de violencia intrafamiliar,
• que muchas de ellas no se atreven a pedirle a su marido que utilice un condón, así como no se atreven a realizarse un examen ginecológico si su marido no les da permiso.
De estas estadísticas dejamos fuera además a aquellas mujeres que profesan una religión que les impide usar anticonceptivos así como abortar.
Nuestra sociedad ejerce sobre la mujer violencia física, sicológica, económica:
• Cuando la pareja, los padres o los hermanos la golpean.
• Cuando la corren de su casa o del trabajo por estar embarazada.
• Cuando no la contratan si está embarazada.
• Cuando el jefe hace todo lo posible para que la mujer embarazada renuncie, como fumar todo el día frente a ella o hacer que levante cosas pesadas.
• Cuando tiene que pedirle permiso a su marido para trabajar aún cuando no le proporcione lo necesario para vivir.
• Cuando los maridos, sobre todo en las partes más pobres del país, prefieren que sus esposas se mueran antes de que les realicen un papanicolau o que en una emergencia las atienda un médico varón.
• Etc. etc. etc.
Ante esta realidad ¿que puede significar para el sistema la legalización del aborto?
Primero hay que decir cuáles son las funciones de cada subsistema, el subsistema político establece los objetivos del sistema y opera por medio del poder; el subsistema económico tiene la función de realizar el acopio de los recursos del sistema y opera por medio del dinero; el jurídico crea las normas que determinan la conducta de los miembros del sistema y opera por medio de la coerción; y el cultural* establece los valores que fundan el consenso que estabiliza el sistema y opera por medio del mismo consenso.
Dado que el subsistema político no contempló como uno de sus objetivos la educación de la mujer (ni de la mujer ni de nadie) así como tampoco el ejercicio de otros tantos derechos, para el subsistema económico no existe, más que como mano de obra barata, y el subsistema jurídico coadyuva a mantener el equilibrio del sistema creando derechos para las mujeres que no tienen su correspondiente en la realidad, pero que sirven para calmar las aguas porque están “consagrados” en la constitución o en la ley. Este discurso jurídico tiene como efecto que algunos derechos los tengamos como el jetta “sólo en la cabeza” y que la lucha por los mismos se vea mermada porque si ya los tenemos ¿para que luchamos por ellos?
El discurso jurídico oculta que difícilmente las mujeres podemos hacer realidad nuestros derechos, pero con la despenalización del aborto nos crearon uno que si podemos realizar. Sin embargo y a pesar de que se refieran a él como “el derecho a disponer de nuestro cuerpo” este solo se refiere a la libertad de interrumpir el embarazo, porque, si realmente tuviéramos este derecho, no habría restricciones en temas como el suicidio o la eutanasia.
Ahora, ¿Qué el tema no eran los derechos reproductivos? ¿Por qué reducirlo al derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo? De todas maneras no tenemos ni estos ni otros muchos porque, como siempre, se soslayan los problemas que no tienen solución a corto plazo, pues a los partidos políticos les conviene tratar sólo aquellos que parecen tener una solución inmediata aunque sus propuestas después convertidas en leyes repercutan negativamente en nuestras vidas.
*En este subsistema entra tanto el machismo como el feminismo y me parece que merece una nota aparte.
miércoles, 10 de marzo de 2010
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