¿SE ACUERDAN DE PICASSO?
Cuando vimos la película de Picasso el semestre pasado yo relacionaba su forma de pintar con la forma en que elaboramos la tesis y este mecanismo también se aplica a las notas: estas ante la obscuridad de un lienzo blanco, no sabes a dónde te va a llevar tu investigación, vas avanzando a tientas. Encuentras información de tu tema que te revela un cariz del mismo y después encuentras otro y otro hasta que ves “la luz”, hasta que sabes donde estas.
También nos pasa, como a Picasso, que hacemos intentos e intentos y cuando todo está mal surge una nueva versión de nuestra obra. A veces detrás de una de sus pinturas existían 7 borradores, pintaba un hombre, una mujer, una playa, una sombrilla, borraba todo, cambiaba los elementos de lugar, borraba todo, cambiaba los colores, borraba todo, desaparecía un personaje, borraba todo “esto está mal, muy mal” y de repente “¡ya sé donde estoy!” y surgía la pintura definitiva.
Este proceso es mucho más enriquecedor que forzar el desarrollo de la investigación a seguir un esquema que hicimos a ciegas porque no conocíamos con profundidad el tema, posiblemente en esto reside lo interesante de la investigación, en tener que abrir nuevos caminos.
En nuestro trabajo, también hay presupuestos que no son plasmados pero que nos sirvieron para orientar nuestra investigación. Muchas veces para hacer una nota leemos varias cosas que no citamos en las mismas pero que de alguna manera ahí están, en el tono en que escribimos, en la delimitación del tema, en lo que no decimos.
Picasso nos enseña que podemos ser libres de pensar, de investigar, de expresarnos.
La verdad a mí me gusta mucho este ejercicio de las notas, incluso tomo las otras clases tratando de encontrar alguna idea para una nueva. No llevo “ni la mitad” sí es cierto, esta es la número 20. Aunque me guste el ejercicio no me es fácil, en ocasiones empiezo una nota y no encuentro por dónde seguir y la dejo, empiezo otra y la dejo y un buen día terminó esas dos o tres. Me pasa que estoy haciendo una nota, busco información y resulta que me sirve para otra y entonces la primera se queda sin concluir. A veces tengo información suficiente y no sé ni por dónde empezar.
Seguramente cada quien tiene un método para hacer sus notas, he pensado seriamente en cambiar el mío para cubrir las 50 a tiempo, pero creo que en esto mi hija podría tener razón “¿Por qué no puedo hacer las cosas como a mí me gustan?” No voy a cambiar el método, y voy a cumplir con las 50 supongo que tendré que elegir las cosas que pueden esperar.
domingo, 25 de abril de 2010
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