martes, 11 de mayo de 2010

ECONOMÍA Y POSMODERNIDAD.
INTRODUCCIÓN AL LENGUAJE POSMODERNO IV.
Bueno, a estas alturas ya no me gusta tanto el estilo de Alberto Benegas, lo que me gustó al principio es que escribe con “pasión intelectual”, paradójicamente parece ser que la posmodernidad, que Benegas aborrece, es la venganza de la pasión contra la razón. Pero creo que a veces la pasión nubla la razón. No pretendo cuestionar todos sus argumentos, pero si la forma en que son planteados, como si la modernidad, el liberalismo y el capitalismo presentaran la “verdad absoluta” y la posmodernidad, el socialismo, el marxismo y la hermenéutica no tuvieran nada que aportar.
Desgraciadamente ni la modernidad ni la posmodernidad están tomando en cuenta la deliberación.
En el apartado IV Benegas dice que la posmodernidad “ha ridiculizado las pretensiones científicas de la economía tirando agua fría a las creencias de que existe un sistema económico objetivo”, lo siguiente que dice es que buena parte de los autores del posmodernismo son “socialistas, marxistas o neomarxistas. ¿Entonces ser socialista es ridiculizar a la economía? ¿a la economía o al capitalismo? ¿Entonces ya se desacredita todo lo que esté en contra del capitalismo?
No me parece “honesto” intelectualmente tratar de justificar los excesos del capitalismo mediante los errores del socialismo, ni viceversa. Esto es muy común en el discurso político mexicano que es de muy muy bajo nivel ¿pero en un estudio serio?
Benegas cita a Marcuse “Nos enfrentamos con una situación nueva en la historia porque hoy tenemos que liberarnos de una sociedad que funciona relativamente bien, que es rica y poderosa… Existe el rechazo en obedecer las reglas de un juego rígido…”
¿Dónde está la mentira? El capitalismo y ahora el neoliberalismo funciona “relativamente bien” “parcialmente bien”, porque funciona bien para los burgueses-patrones pero no para todos los demás. ¿Es ilegítimo rechazar las reglas de un “juego rígido”? ¿desobedecer reglas puestas unilateralmente?
Luego dice Benegas que no es novedoso sostener que lo que se expresa cuantitativamente en el mercado no se traduce en lo cualitativo, pero que esto es una mala caricatura del proceso de mercado en el que la gente “elige” de acuerdo a sus preferencias. Que si la mayoría prefiere una gramática pobre en vez de literatura de alta calidad, estruendos en vez de música, garabateo en vez de una pintura “exquisita” no es culpa del proceso de mercado sino consecuencia de la estructura axiológica de las personas que “votan” diariamente en el ”plebiscito” del mercado.
En este punto ya me parece algo cínico. Sí, el mercado está inundado de bienes de mala calidad y son estos bienes los que adquirimos la mayoría de las personas, esto no es consecuencia de nuestra “estructura axiológica”, es consecuencia de la pobre “estructura axiológica” capitalista que lo único que le importa es obtener la mayor ganancia posible, entonces si los bienes de mala calidad son caros (en relación a su utilidad y a su valor material), los bienes “de calidad” son inaccesibles para la mayor parte del ”mercado”.
Ahora si con “votar” en el plebiscito del mercado se refiere a adquirir ciertas mercancías en vez de otras, entonces su “plebiscito” no parece ser en realidad muy democrático que digamos.

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