miércoles, 19 de mayo de 2010

LO QUE ME GUSTA DE LA POSMODERNIDAD.
La posmodernidad era inevitable, nos habíamos acostumbrado a vivir “tranquilos” renunciando a muchas cosas para no tener problemas, la modernidad se había vuelto rutinaria.
Dicen que la posmodernidad es la venganza de la “pasión” contra la “razón”; lo dionisiaco frente a lo apolíneo; lo nuevo, lo sorprendente, frente al orden y la previsibilidad. Se oye bien ¿no?
¡Vamos a volvernos posmodernos!!! … UPSS queee crees, que la ciencia y la filosofía son “apolíneos” (aunque por supuesto también hay filosofía posmoderna) ¿y ahora? … ¡pues al diablo la ciencia y la filosofía! … ¡vamos a bailar quebradita en tanga atrigrada!... nooo verdad… bueno, quien quiera que baile quebradita, pero no podemos hacer a un lado la ciencia y la filosofía.
El llevar a sus últimas consecuencias la racionalidad nos ha llevado a absurdos, pues claro que esto iba a generar una reacción contra la racionalidad… ¿pero será necesario llegar hasta la irracionalidad? Yo diría que no.
La posmodernidad es necesaria como en su momento lo fue la modernidad, pero me imagino un péndulo: primero la racionalidad a todo lo que da, los excesos tienen consecuencias indeseables y entonces como reacción: la irracionalidad ¿también a todo lo que da?
Creo que emprender el camino de la posmodernidad nos va a llevar muy lejos y tal vez el lugar al que queremos llegar no esté tan alejado. Puede ser que me equivoque, pero en este momento creo que podemos mejorar nuestra situación trabajando con lo que tenemos: las estructuras modernas, pero utilizándolas de una forma más humana, más ética y más intersubjetiva.

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