¿QUÉ ES LA POSMODERNIDAD?
Lo antimoderno se presentó primero en la estética, pero ahora, dice Habermas, se ha convertido en una corriente emocional de nuestro tiempo que ha penetrado en todos los aspectos de la vida intelectual.
La posmodernidad representa el fracaso de la modernidad.
¿Qué prometía la modernidad?
En el ámbito económico que habría un progreso, pues se mejoraría la vida individual de las personas al garantizarse la libertad de comercio y la generación de ganancias.
En el ámbito político el progreso estaba dado por el reconocimiento de los derechos humanos, en los que el individuo sería libre pero también igual a todos los hombres teniendo la categoría de “ciudadano” de un Estado democrático.
La democracia como forma de gobierno garantizaría la convivencia social mediante la participación política de la sociedad.
En el ámbito religioso las personas se alejarían de la violencia y de la opresión al liberarse de muchos dogmas religiosos.
¿Cuáles fueron los resultados?
El economicismo del sistema capitalista y neocapitalista permeó en toda la realidad social y trivializo todo lo que encontró a su paso.
El “progreso” está destruyendo el medio natural, el medio urbano y muchas formas de sociabilidad humana.
Se perdió el sentido de trascendencia, se niega la existencia de cualquier instancia superior a lo humano.
¿Nos tomaron el pelo desde el principio ó todo se salió de control?
¿No es posible un progreso económico más social y solidario? ¿No se pueden explotar racionalmente los recursos naturales? ¿No es posible una democracia deliberativa?
¿Ya no es válido seguir creyendo en la razón, en la democracia, en el progreso?
Muchos dicen que sí es válido, pero la razón debe ser integral, la democracia debe buscar el respeto a lo inalienable de la persona tanto frente al Estado como frente al mercado y el progreso tiene que partir de la convicción de que los grandes problemas que nos aquejan no son técnicos sino “éticos”.
Para ello primero tenemos que liberarnos de los paradigmas que nos vendió la modernidad y empezar a confiar en que “nugudu” no solo puede ser individualista, egoísta y miedoso, también puede ser valiente, solidario y comprometido.
martes, 4 de mayo de 2010
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