jueves, 20 de mayo de 2010

LA EXPOSICIÓN.
En esta nota me gustaría aclarar algunos de los diálogos de nuestra exposición, particularmente los de la “representante de la muchedumbre” o sea los míos. Tal vez de alguna manera se pueda entender cuál es mi postura si se leen las notas anteriores, pero como no es muy práctico pedir que lean cuarenta y tantas notas quiero señalar lo siguiente:
Mi personaje se queja de que la posmodernidad tanto como la modernidad nunca la han escuchado, a menos de que “haga mucho ruido”. Bueno me parece que la modernidad prometía ser dialógica, sin embargo sólo escuchó a los trabajadores, a los campesinos, a los estudiantes cuando estos hicieron “mucho ruido” cuando iniciaron revoluciones armadas, por ejemplo. En cambio la posmodernidad es monológica, me parece que en este caso no hay ninguna intención de tomar en cuenta a los demás, por eso digo que tanto la modernidad como la posmodernidad “hablan solas”. La intención era un poco señalar lo que puede pasar si no tomas en cuenta al otro porque ante la situación que vivimos si se sigue afectando aún más a la “muchedumbre” se le está orillando a una postura en donde ya no tiene nada que perder y eso puede acarrear consecuencias violentas.
Con el asunto del periódico y de que la representante de la muchedumbre “al menos hubiera ido a la UNAM” quería hacer alusión a que para defendernos de la clase dominante lo mejor para todos es el diálogo, al que al parecer ninguna de las partes le ha dado importancia, pero además para poder sostener un diálogo debemos estar informados. Por otro lado, dadas las “nuevas” tácticas del poder (el biopoder) conviene tener una formación escolar.

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