martes, 18 de mayo de 2010

LA ENAJENACIÓN DEL CAPITALISMO.
Al principio del curso pensé en relacionar el tema de “religulous” con la idea de “enajenación” de Feuerbach sin embargo, al ser tanto el capitalismo como la religión una creación del hombre que lo ha enajenado creo que puedo utilizar la idea en esta nota.
Así como Dios, el capitalismo no existe en sí y por sí, no existe como un sujeto sino como un objeto, es un predicado humano, pero el hombre se “objetiva” en ese “objeto” qué es él mismo, que es su “esencia objetivada”.
En algún momento el hombre deja de ser consciente de que el capitalismo es un producto suyo, no se reconoce en él y entonces esta relación toma la forma de “enajenación”.
El hombre ya no sólo deja de ser consciente de que el capitalismo es su producto, además se va empobreciendo en la medida en que este último se va perfeccionando.
El capitalismo entonces obtiene un poder que de por sí no tiene y sin embargo este poder se vuelve contra su creador, lo domina y lo convierte en un predicado suyo. Si el hombre no entra al juego del capitalismo simplemente “no es”.
¿Por qué no nos concientizamos de nuestra naturaleza? ¿Por qué no establecemos las verdaderas relaciones entre el sujeto y el objeto? ¿Por qué tenemos que convertirnos en capitalistas para poder existir? ¿Por qué le dimos al capitalismo –como a Dios- poder sobre todas las cosas si sólo beneficia a unos cuántos?
¿Por qué no podemos controlarlo si es resultado de nuestro propio esfuerzo? ¿Por qué nos somete?
“Al sistema no lo vamos a cambiar” ¿ó será un pretexto de nuestra pasividad para trasformar la situación? ¿Por qué no desalentamos la ideología del “consumismo” en vez de alentarla?
No es el capitalismo el que nos hace ser, somos nosotros los que hacemos el capitalismo, si sólo una minoría se ve favorecida, si la mayoría se las está viendo negras ¿Por qué en vez de hacer al capitalismo más salvaje no lo hacemos más social?

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