MI PROBLEMA CON LA POSMODERNIDAD.
Hasta el martes que el maestro habló después de las exposiciones me acabó de caer el veinte de porque no me gusta la posmodernidad. Desde que entré a la maestría he tomado todas las clases tratando de encontrar elementos que me ayuden en mi tesis, algo que pueda hacer que los derechos individuales y los derechos colectivos se compaginen, algún medio para conciliar la libertad y la justicia.
Cuando hablamos de “Funky business” yo sentía que algo no me cuadraba… ¿innovar? Mmm me gusta, ¿atreverse?... también me gusta… algo falta, algo falta … y al preparar mi diálogo empecé a entender que lo que faltaba era nada más y nada menos que… “los demás”. Y entonces el martes el maestro me confirmó con sus ejemplos que la posmodernidad es individualista.
Mi tema de tesis, por tanto mis intereses también, no caben en la posmodernidad porque en ella solo caben los sueños pequeños, las esperanzas de los individuos “concretos” nada más.
En la posmodernidad se busca procurar el bienestar individual y por lo que dice el libro esto se puede lograr si haces tu empresa (en el afortunado caso de que la tengas) enfocada (estrecha, hueca, orientada) y que implica esto: despedir gente, buscarte víctimas (perdón clientes distintivos) y buscar alguna necesidad que no tengan satisfecha (o en su defecto crearles una), entre otras cosas.
Y la verdad no está nada mal o debo decir: son ideas muy buenas realmente, sin embargo al basarse en el consumismo no se me hace muy buena idea aplicarlas ahora, pues ante la crisis que vivimos actualmente pienso que nos podría llevar el tren a todos: a unos, los empleados, porque los van a correr y a otros, los empresarios, porque en esta situación va a ser difícil que su cliente distintivo, ese “alguien” para quien es “algo” le compre, porque según los ejemplos del libro lo que ofrecen las empresas “funky” son, en su mayoría, cosas banales.
Ahora, la otra sería ir y buscarte tus víctimas entre esa gente que “pase lo que pase” no se ve afectada en su capacidad económica, comúnmente rateros disfrazados de políticos o de empresarios, y entonces sí puedes hacer tu agosto. Y se soluciona un problema, el problema de un individuo ¿y los demás?
Es que cuando no hay crisis el capitalismo parece el paraíso, pero cuando hay crisis parece todo lo contrario y si de por sí cuando las cosas van bien la “muchedumbre” no ve muchos beneficios, cuando las cosas se ponen difíciles les va mucho peor.
Mi tema, mis intereses, mi sueño, mi alucinación si quieren, no sólo me incluye a mí… incluye a mucha gente más.
miércoles, 19 de mayo de 2010
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