martes, 4 de mayo de 2010

¿Y tú qué sabes? ¿Y tú qué @#V!* esperas?
Hace tiempo que vi ¿Y tú qué sabes? y, como me ha pasado con varias películas en el momento no logre hacer una nota, tal vez porque son demasiadas ideas (ya el maestro nos había advertido que nos iba a retorcer las neuronas).
Esta película me impactó, me parece que tiene relación con todo el curso, una de las ideas que más me llamaron la atención es que: “No influimos en la realidad porque no creemos que podamos hacerlo”.
Yo creo que, independientemente de que queramos o no, todos influimos en ella, por ejemplo los legisladores crean una ley para aumentarnos los impuestos y por supuesto que influyen en nuestra realidad y nosotros que pensamos que no nos queda de otra, que las cosas son así, etc., entonces influimos también en la realidad, construimos “su” realidad de completa arbitrariedad y “nuestra” realidad de completa resignación.
Espero que sea “resignación” y no “apatía” ¿ó es qué nos faltó señalar que “nugudu” además de todo es indolente? ¿es qué a “nugudu” no le mueve la injusticia que se hace sobre su propia persona? ¿no lo perturba la injusticia que se hace sobre los demás? Bueno que era egoísta ya lo sabía pero que fuera vale gorro no.
¿Por qué no nos decidimos a influir en la realidad? ¿Por qué pensamos que no podemos hacerlo? ó ¿por qué no nos interesa hacerlo?
Es difícil poder lograr un “cambio” en la realidad, sobre a todo si esa realidad es muy compleja. Sé de personas que están en el reclusorio por líos de faldas, como la “ofendida” tiene un tío que es juez ahora el “inculpado” va a estar guardado unos mesesitos, hasta que quiera la “víctima”. Sé también de otras personas consignadas por “encargo” de alguien que dicen “está bieen pesado” y a pesar de que no había elementos los condenaron, han cumplido la mayor parte de la pena pero ahora, aún cumpliendo todos los requisitos, no pueden salir porque el Director del Reclusorio dijo que “no iba a ver preliberaciones”. Pues nooo si tenerlos adentro representa una “minita de oro”.
Los familiares de los reclusos pagan porque no les peguen, pagan porque les toque cama, pagan para que les den de comer bien, pagan para que les lleven una cobija. Por otro lado los familiares de las víctimas pagan para que les den una “calentadita” a los reclusos. Hay quien paga cada mes, otros cada semana, y en algunas ocasiones pagan para que los maten simulando alguna riña. Claro los encarguitos los cumplen personas con muchos años de condena que ya no tienen nada que perder.
Los familiares de los reclusos no pueden hacer nada para cambiar la realidad porque si se quejan les va peor a sus familiares. Hay tanta gente inocente ahí adentro, muchos ya se dieron cuenta de que solo representan “un negocio” así que llegan a pedirles a sus familiares que ya no los visiten, que no vayan a las audiencias, etc. porque si demuestran interés por ellos nunca van a salir de ahí porque todos (personal de los juzgados y de los reclusorios) se dan cuenta de que están dispuestos a pagar porque ellos estén bien y por sacarlos.
Todavía más difícil es que los reclusos puedan cambiar su realidad porque pueden prolongar su estancia, hacerla mucho más difícil o incluso arriesgar su vida.
El personal que “labora” en esos lugares, los directores de los reclusorios, muchos jueces, agentes del ministerio público, defensores de oficio, etc. resultan muy beneficiados con esta situación, así que la exigencia de un cambio no va a venir de ellos.
¿Esto puede ocurrir en un “Estado de Derecho”?
Y aún con miedo y todo hay gente que protesta y exige que traten bien a sus familiares y van y se plantan afuera de los reclusorios. Hay gente que se pone en huelga de hambre.
¿A nosotros nos interesa provocar un cambio? Me da miedo pensar que “cualquiera” de nosotros en “cualquier” momento puede pasar de ser una persona “respetable” a ser un “delincuente cualquiera” ¿Nos interesara motivar un cambio si algún familiar o nosotros mismos estamos adentro?

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