martes, 18 de mayo de 2010

LIBERTAD Y SOLIDARIDAD.
Sólo he leído el capítulo IV de “Funky business forever” y algunas cosas que me han llamado la atención del resto del libro. Dicen que hasta el final las cosas son lo que son, así que supongo que corro el riesgo de equivocarme en mi opinión: que el capitalismo puede ofrecer buenas alternativas a algunos problemas actuales si introducimos a esa “máquina” un “alma” más social.
En casi todas mis notas he criticado de alguna o de otra forma el sistema capitalista, pero creo que he asimilado, no fácilmente, la sugerencia de no ser maniqueísta, no es que en el pasado tuviera la idea de que el capitalismo es totalmente malo pero en la situación actual es lo único que se ha dejado sentir.
Esta nota no es sobre el capítulo IV sino sobre una idea contenida en el prefacio del libro “Hecho para explotar” en Verdades para empezar el siglo y algo más, punto 14. Vidas automontables.
En esta parte los autores dicen que la libertad es un virus imparable y hacen referencia al ascenso de las microfinanzas en los países más pobres del mundo, como ejemplo Blangadesh con Muhammad Yunus, “… algunos de los discriminados económicamente pueden ahora ocupar su lugar legítimo en el mundo económico…” “Las instituciones tradicionales ya no aceptan la responsabilidad por nosotros… Las instituciones benéficas son desmanteladas, por desatención o por dogmatismo político. Su declive es una realidad que ni los impuestos más altos pueden corregir… Más libertad significa más responsabilidad. Si usted no toma decisiones, alguien, en otro lugar, las tomará por usted. Y puede estar seguro de que, quien lo haga, no se preocupara demasiado por su bienestar”.
Francamente me sorprendió encontrar esto en un libro “funky”. El tema de mi tesis, creo que lo mencioné en otra nota, es el conflicto entre derechos humanos individuales y colectivos, en una parte hago referencia a los derechos que se ponderan según del sistema económico de que se trate.
Dentro de esos sistemas se encuentra el Estado benefactor, impuesto dentro de sistemas capitalistas al verse defraudados los ideales de libertad e igualdad, en este modelo el Estado se convierte en un medio para satisfacer las necesidades sociales de la población.
Pero ésta tendencia está en declive, por un lado, por el desarrollo del modelo neoliberal que no admite la asignación de recursos a este tipo de políticas; pero también por los crecientes déficits que se van generando cuando el gasto público se amplia de esta manera; y por la ineficiencia de muchas de estas políticas para erradicar los males sociales que se proponen combatir, en especial en cuanto a la eliminación de la pobreza y el desempleo.
Parece ser que en este modelo se produce cierta “solidaridad”, sin embargo la manera en que se implementan estas políticas no propicia buenos resultados.
Tal vez el problema sea que los derechos colectivos están concebidos como de “la colectividad” como si no fueran derechos de los individuos que forman esa comunidad a la que se atribuyen. Es decir, si no se concibe que la colectividad está formada por individuos no se toman tampoco en cuenta las capacidades de los mismos y entonces el Estado hace transferencias directas a desempleados, a personas de la tercera edad, a madres solteras, etc. lo cual no es sustentable y no desarrolla sus capacidades, incluso puede ser que retrase el desarrollo de las mismas.
La política social debería (además de subsistir) focalizarse en la provisión de algunos recursos básicos faltantes en la población más necesitada, pero además debería promover sus capacidades para que por sus propios medios pudiera salir de esta situación. Una pequeña cantidad de dinero al mes no soluciona el problema de una persona, además de que se traduce en un gran costo para el Estado. En cambio el otorgamiento de un “microcrédito”, no taan micro sino el necesario para que las personas puedan financiar un proyecto laboral puede tener mucho mejor resultado, además de la capacitación para desarrollar esta actividad.
Este tipo de políticas son “solidarias” y además implican que las personas podamos tener la “libertad” de desarrollarnos, de tomar nuestras propias decisiones y de ser responsables de las mismas. Esto generaría que las personas nos “preocupemos” y nos “ocupemos” por nuestro propio bienestar en vez de ir sorteando nuestras dificultades con un “pensión” o como se le llame, mientras dura en el poder el gobierno que las implantó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario