QUE LLEGUE A SER UN MAL RECUERDO.
Los niños son hermosísimos libros en blanco, dóciles, maleables, nobles. Los papás, pero en general los adultos debemos asumir que para los niños lo que hacen los “grandes” es lo correcto, por el simple hecho de que lo hace un “grande”, o al menos eso dicen los sicólogos.
Hace unos días vi por la azotea de mi casa como una muchacha le pegaba a su bebé, el niño debe tener menos de 3 años y la mujer ésta lo agarró de la playerita y lo levantó y le dio bofetada tras bofetada, yo creo que fueron como 15. Yo no supe que hacer, me quede impactada, le estaba pegando porque le contestó mal, le decía: ¡a mí no me vuelves a gritar, a mí no me vuelves a hablar así!
La mamá lo dejó sentado en una sillita y ahí el niño hacía pucheros y luego como que se distraía con algo y dejaba de llorar, luego volvía a hacer pucheros y no se levantó un buen rato.
Es realmente lamentable que pasen estas cosas, ¿Cómo le puede contestar un niño de menos de 3 años a su mamá? obviamente era el pretexto para desfogar su frustración. Y sí es necesario sacar la frustración pero no con un niño.
¿Por qué nos hacemos adictas a la frustración? ¿Por qué nadie nos enseña algo de inteligencia emocional? ¿Por qué ha nadie le importa la situación en que viven la mayoría de las mujeres?
Lo peor del caso es que no se pueden “arrancar” las hojas del libro, ahí se van a quedar tan lindas o tan horribles, ahí se van a quedar y van a repercutir en el futuro de esos niños, pero sí es posible que los niños al pasar el tiempo las vean desde otra perspectiva.
Tal vez ese niño, cuando reconstruya estos episodios, pueda recordar con cariño a su mamá y pensar que ella vivía en una sociedad en donde ser mujer era muy difícil, en donde ser mujer representaba siempre nadar contra corriente, luchar para tener las mismas posibilidades que los hermanos “varones”, luchar para salir de esa inercia en que se convierte el trabajo en el hogar, luchar para no ser carne de cañón, para que otros: hermanos, maridos, hijos se realicen a costa de las mujeres, sin importarles que ha alguien: la mamá, la esposa, la hermana, se le vaya la vida en eso. Luchar para tener el mismo respeto que sus colegas “varones”, luchar para trabajar y llevar dinero a la casa y encargar a sus hijos con alguien, luchar para superarse y estudiar en medio de brincos y gritos de sus hijos.
A pesar de lo que vi no creo que esa muchacha no quiera a su hijo, al contrario, el niño siempre está bien vestido, limpiecito, es paradójico que a las mamás se nos vaya el día lavando la ropa para que los hijos estén siempre muy limpios; haciéndoles el desayuno, poniéndoles el almuerzo, haciendo la comida y la cena, procurando que coman sanamente; haciendo la tarea, leyendo con ellos, tratando de entender la tarea de inglés; llevándolos a la natación, etc. para que en cualquier momento lo heches todo a perder porque no controlas tu estrés.
Tal vez lo que pasa con ella es que aún no se da cuenta de que todo lo que hace lo hace porque quiere al niño y entonces resulta un absurdo que se desquite con él.
Ojalá que cuando ese niño crezca ese tipo de sociedad represente un “pasado” del que hayamos salido las mujeres con la ayuda de todos los demás, pero sobre todo con la ayuda de otras mujeres. Es increíble como en vez de buscar la forma en que todas podamos avanzar, se nos haga más fácil decir “pues si no pueden estudiar, trabajar, superarse, pues que no se comprometan”.
En la maestría hay muchas mujeres que trabajan, que son madres de familia, que son amas de casa y creo que si estamos aquí es precisamente porque “podemos”, porque tenemos la capacidad. En los trabajos hay muchas mujeres que estudian, que tienen hijos, que mantienen su casa, pero los hombres y las mujeres que no están en ésta situación no quieran reconocer que no vivimos los estudios ó el trabajo igual que ellos y que necesitamos más apoyo.
Creo que la labor que desempeñamos como mamás es más importante que la que desarrollamos en un trabajo, y muchas hacen las dos cosas, ó las tres si además estudian.
Estamos influyendo no sólo en el presente sino en el futuro también, personalmente creo que no hay triunfo más importante que el que se logra en la familia.
miércoles, 5 de mayo de 2010
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